Límites o pedagogía del ruego

Poner límites NO es reprimir, sino orientar

Los límites son necesarios en todos los órdenes de la vida y más cuando estamos educando. Los límites favorecen la plena construcción de la personalidad. Los límites no son algo que el adulto pueda imponer por la fuerza, pero sí con autoridad.

Los límites no sirven de "sentencia" -pronunciada a la ligera- por padres, maestros, psicólogos, abuelos, etc. Saber que no todo se puede conseguir cuando uno lo quiere, debemos enseñarles a tolerar la frustración, si no, tendremos nenes caprichosos.

Los niños "huelen" y saben que, si sus padres son débiles a la hora de impartir disciplina, pueden chantajearlos por cualquier medio y -sin duda- estas conductas se reproducen en la escuela.

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